miércoles, marzo 19, 2008

Gruñona

1. Me tocó irme de Londres en el peor momento imaginable. El bus salió hacia Glasgow a la hora que alguien había decidido.

2. Resignación. Al llegar y ultimar algunos detalles decidí que no iría en bus a Tromsø, tenía cosas que hacer el Glasgow. El grupo entero no tenía por qué irse, también se pueden grabar canciones en esta ciudad, que hay estudios de sobras.

3. De golpe veo que después del concierto un jet privado se me lleva de camino al puto Polo Norte (bueno, a Tromsø). Pero si no tenía billete! Me había borrado del bus de gira y ahora resulta que me jodo con el jet. Además, como si no hubiera tenido suficiente de jets últimamente ya...

4. Al llegar a Tromsø busco a los niños. No están. No pudieron subir al jet, maldita sea! Se han quedado solos en Glasgow. Somos los peores padres del mundo. Total, por probar qué tal las groupies aéreas (aunque yo eso ya lo había probado, hehe)

5. Los niños no sólo estaban solos sino que encima a Siro y a Melinda un caco les había robado las llaves de casa. Contacté con Comisaría inmediatamente y conté lo que había pasado. A lo mejor podían encontrar alguna prueba para saber quién había sido. Las llaves no las recuperaremos, claro, porque no estaban marcadas. Pero qué más da, sólo hay priba en mi casa.

6. Vuelvo a Glasgow en jet (otra vez, argh) para ir a buscar a los niños y quedarme de paso a hacer lo que tenía que hacer, pensando que las obligaciones del grupo se podían demorar hasta la tarde del puto Polo Norte, o al día siguiente incluso. Le escribí a Keimo al respecto.

7. Keimo me informa amablemente de que ha reservado sesión de grabación a las 8 de la mañana en el Polo Norte. ES AÑOS NUEVO! ES FIESTA, JODER!!! Y me dice "espero que te dé tiempo a estar aquí". Sí. Claro que sí. Qué jodido remedio. Dormir? Para qué? Qué es eso?? Es más, prefiero no pensar que reservó a esa hora tras leer mi mensaje.

8. Llego a Glasgow tras un viaje agotador (con groupie incluída) y me encuentro a los niños hechos una furia, cabreadísimos, y diciendo tacos como carreteros, como si hubieran nacido en los barrios más bajos de una ciudad de mala muerte.

Suerte que en el avión de vuelta me he ido enterando de lo que pasa con Masson y Maynard, toda una historia que seguro no se olvidará fácilmente. Otro día hablaré de ello :)

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